domingo, 27 de septiembre de 2009

Sonrisita

Me acuerdo que por el barrio Santa Ana, en Villa María, siempre se lo veía al Negro Sonrisa, también llamado Sonrisita, que se dedicaba al cirujeo con un carrito, triste oficio que después fue desbancado por los cartoneros. El Negro Sonrisa parecía vivir en un perpetuo estado de alegría, y lo sorprendente no era eso, sino que apenas pudiera alegrarse cada tanto, porque hay que ver quién puede hacerlo cuando en la vida te toca revolver basura y juntar mierda por la calle para vivir. No sé qué habrá sido de él, pero seguro que a presidente de un país no llegó.

Me acordé de Sonrisita cuando vi por la tele a Obama y su saludo a Rodríguez Zapatero, el presidente de España. En el video van a ver cómo el Obama pasa con una facilidad asombrosa de la cara de póker a una sonrisa falsa como moneda de dos pesos. Un profesional de la sonrisa. Está bien, no digo que salga con cara de culo en las fotos, pero no me van a decir que la del Negro Sonrisa no vale mil veces más.

2 comentarios:

  1. A mí es algo que siempre me ha asombrado de los Yankees: su facilidad para sonreir por resorte y por ende su enfermiza obsesión con la blancura de sus dientes.

    Cada vez que me encuentro con alguien así, me recorren los escalofríos por la espalda porque sus ojos, a pesar de su sonrisa, suelen ser tristes o de psicópata.

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  2. ¿Y en la puerta del Rivadavia? Era una fija verlo a la hora de la salida; junto con la Chuchana y Tribilín tendrían que estar en los bonos que alguna vez emita la municipalidad de Villa María para remontar algún choreo...

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