domingo, 5 de octubre de 2008

Tomá mudanza


Las mudanzas son fuleras, casi siempre. Ayer hablaba con Il Consigliere Bati, que estaba prendido al msn mientras se mudaba. Y me contaba que era un bardo, que tenía mucho trasto acumulado y estaba meta quejarse. Yo le saqué mi cifra devastadora: 13 mudanzas en menos de cinco años. “A eso no hay con qué darle”, me respondió, y después se desconectó porque le estaba por llegar el flete y él ahí haciéndose el flogger.
13 en 5. Se mira como se quiere, pero siguen siendo 13 en 5. De barrio, de ciudad, de país. En una me acuerdo que me paró la Policía por la calle, porque íbamos con Coraçao de Galinha en un remis cargado hasta las manos a la 12 de la noche, una hora no muy convencional para mudarse. Un rato antes había tenido que bajar un árbol por un ascensor. 
Pero en todas siempre está eso de dónde estás parado y qué carajo estás haciendo. Siempre lo mismo, llega el momento de “Mierda, hay que mudarse”.

7 comentarios:

  1. Coraçao de Galinha3:24 p.m.

    que flash, me había olvidado del suceso. Sumala a la detención por tapar la patente de la moto (cuando ibamos a ver a pappo y lebón a Fancy) y crea una entrada dedicada a la cana. Tenés la del brindis en la casa del Feli, la de la fiesta en 1er año de la facu (calle San Luis) que llovian cubitos de los pisos de arriba, etc, etc...
    un GRAN abrazo

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  2. Una va acumulando historias que en las mudanzas desenpolva.

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  3. Querido tatino, insisto, el 13 tuyo es difícil superar (ni ganas que tengo, de todas formas), pero de lo que me he dado cuenta es que yo me mudé 8 veces en 4 años. Pero no dejan de ser números, no importa. La única y verdadera mudanza creo que fue ésta última, en esta casa junte papeles y papelitos, me llevé todas las porquerías que se te ocurran que puede un ser humano tener guardado en la casa de sus padres: iba a tirar una estampita que decía "Recuerdo de mi primera comunión - Faustino Rizzi...” Y digo no, no puedo tirarlo a los 32, sobrevivió a tanta cosa! Y así mil cosas más. Pasé entonces de tener como única pertenencia material aquello que cabe en una mochila a profesar, inconciente e inconsultamente con migo mismo, una filosofía de acumulación de todo, que serán buenas o malas, no lo sé, pero que hacen tortuosas las mudanzas indiscutiblemente.-

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  4. Coraçao: tengo unas fotos con vos bajando el árbol por el ascensor. Lo de la Hondita Express, lo tengo en carpeta y lo escribo cuando se me prenda la bujía.

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  5. Elena: muy cierto y claro lo que decís, fijate que el Bati escribe sobre lo mismo. Cuando vas juntando las cosas es como que vas reviviendo los momentos que tuviste en ese lugar, y siempre los más lindos pesan más que los otros, por lo menos así lo sentí siempre. Se mezclan y se desempolvan muchas cosas que fueron momentos grossos en tu vida

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  6. Consigliere: brillante lo suyo, me quedo sin palabras. Yo te juro que todavía conservo las tarjetitas de Comunión, también la tuya, que si mal no recuerdo se salía del clásico blanco y era más colorinche. No sé si era la tuya o la del Robertito Suárez la colorinche. Pero las mías las guardé el día después de la comunión en una caja y ahí quedaron, lo tuyo es más admirable porque esas tarjetitas ya han hecho kilometraje. No las tires, si sobreviven es porque lo merecen.

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  7. Trece en 5 años creo que es insuperable. Yo he contado las mías y son 11 en ocho años. En las sucesivas mudanzas he perdido muchas cosas, como mi colección de Gráficos, los muñecos de He-Man, la colección de autitos. Creo que resistieron la colección de llaveros y la latita de bolitas. Y poco más.
    Respecto a la propuesta de entrada de la cana, tenés que agregar el paseo que te dieron tras salir de la casa de Independencia de Menardo-Tevón-Turco-Hernán, con un bolso rumbo a la terminal, después de pasar de largo un viernes a la noche, dándote chirlos en la nuca mientras te decían "atontado". También la mina cana que te cagó a bifes en el bondi por no cederle el asiento.
    Yo me acuerdo de la invitación de cumpleaños de 6 años de Roberto Javier Suárez, con forma de disco de 38 rpm, en el que decía "Te invito a mi milonguita".

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