sábado, 5 de julio de 2008

Los toreros, esos valientes

Anoche me hicieron una entrevista en televisión. Yo pasé por el lugar para saludar a una amiga y como les falló uno que tenía que ir, clin caja, terminé yo sentado frente a las cámaras. Me preguntaban cosas sobre mi trabajo en el diario, y después mi opinión como argentino sobre las fiestas de Burgos, los Sampedros. No sé cómo me pude olvidar de criticar a las corridas de toros, que forman parte del programa de actividades, porque estos días estoy indignado con el tema. Pero en la entrevista ni me acordé. Entiendo que se trata de algo de mucha tradición en este país, pero creo que no por eso deja de ser una forma de torturar a un animal y un circo de gente aplaudiendo precisamente eso. Me parece totalmente cruel y no me hace ninguna gracia. Si es por mantener tradiciones y cultura, España tiene otras miles donde no se tortura a nadie ni se monta un espectáculo. Pero lo que me indigna también son las crónicas taurinas, o sea, las crónicas que salen publicadas en los diarios sobre las corridas. Las que leo son vergonzosas, hay que ser un caradura. Resulta que es malo, malísimo, que el público se aburra en las gradas por culpa de que un toro no da el suficiente juego al torero. O sea, encima que lo sacan al ruedo para que lo torturen y la gente disfrute viendo cómo lo bailan de un lado a otro, el toro tiene que dar espectáculo a estas respetadas gentes y portarse bien. De chico me alegraba cuando veía por la tele cuando el toro levantaba por el aire con un buen cuerno en el culo a un torero. Ahora que estoy más grande lo lamento sólo por su familia. Al tipo le sueltan una bestia pichicateada y con los cuernos cortados (para que calcule mal las embestidas), al que después va matando de a poco con las espadas y las lanzas, subido a un caballo o no. Si se tropieza o el toro lo agarra, tiene un séquito de banderilleros, que son esos que siempre salen para distraer al animal (al toro, en este caso). Además de cruel, es desigual. Si la va de machito, que lo espere sin espadas y que tampoco lo defienda nadie, igual que al toro. Y a ver cómo le va. Por eso cuando lo ensartan a alguno pienso: jodete por pelotudo, si vos le estás clavando espadas no sé qué esperabas.

El otro día una de las corridas de Burgos fue muy aburrida. Y como siempre, la culpa es de los toros. Una que opinaba escribió que era algo “preocupante” tener que bostezar del embole, pero que ya era “grave” que se fuera pensando en no volver a una corrida. Ah bueno, miren qué grave, la señorita se aburre porque el toro se deja matar sin dar guerra, para desilusión de las gentes de bien, que pagan muy caras las entradas. Por decir algo publicable: si estás aburrida llevate la Playstation o quedate en tu casa viendo tele, ya que no se te puede pedir un mínimo de respeto por el animal, sinvergüenza.

Y esto es lo que decía otra crónica. “No se puede encontrar justificación para lo sucedido ayer en la plaza de toros. Toros sin fuerza y menos mal que en algunos casos su presentación daba para el aprobado. Muy poco si se piensa que la plaza estaba prácticamente llena de un público, bueno y bondadoso de verdad al que se le hizo un daño, esperemos que no irremediable. Tardes como la de ayer no deben volver a repetirse”.
Para agarrarse la cabeza.

5 comentarios:

  1. Aunque parezca extremista y exagerado: las corridas de toros y las guerras sólo existen por el dinero que en ellas se mueve.

    Todo taurino con el que acabes discutiendo y consigas dejarle sin argumentos te suelta lo de que sin las corridas los toros se habrían extinguido, que hay mucha gente que vive de esto y que cómo van a desaparecer las corridas dejando a tanta gente que lleva tantos siglos viviendo de ello.

    También de la energía nuclear vive mucha gente en Burgos y también mucha gente trabaja en la fábrica de explosivos (por no decir de bombas) que hay en la provincia, pero es más fácil dejar de matar indignamente a un toro en público que dejar sin electricidad a medio País Vasco o evitar que las guerras se produzcan y en Unión de Explosivos se dediquen a hacer petardos.

    Pero no todo está perdido. Como habitante de la península y como decían Siniestro Total, «aún nos queda Portugal». En Portugal en las corridas de toros no se mata al animal y existe una figura que me parece admirable que es el forcado. En este vídeo pueden ver lo que hacen los muy locos.

    Perdón por la chapa. Ni todos los españoles creemos que matar animales sea un arte, ni a todos los argentinos os gusta el tango (digo yo).

    Por cierto, ¿existe argentino/a que no idolatre a Maradona? ;-P

    ResponderEliminar
  2. Muy buen aporte el del compañero Caín, con sus sabias palabras. Efectivamente, hace mención a dos cosas que por ahí no quedaron claras, quizás porque yo las doy por sobrentendidas. 1) Que el toreo es un tremendo negocio y 2) que no a todos los españoles les gustan las corridas, ni mucho menos. Hay tantas protestas antitaurinas como corridas, pero de momento convoca más personas lo segundo que lo primero. Y los que cortan la pizza van a las corridas.
    Je, sí, hay muchos argentinos que no quieren saber nada con Maradona. Yo no estoy ni muy muy ni tan tan. Fijate en este link http://weblogs.clarin.com/cronicas/archives/2007/04/los_antidiego.html

    ResponderEliminar
  3. Un comentario al primer comentarista:
    Maradona es un imbécil, pero nada más. Más imbéciles son los que lo idolatran. No es comparable con torturar animales aplaudiendo. Y eso que yo respeto mucho a José Tomás (y a nadie más que yo haya conocido de ese mundo), porque hay que ver todas las cosas tratando de ponerse en el lugar del otro.
    Y, efectivamente, está lleno de argentinos que no idolatramos a Maradona más allá de que sobre el campo y como artista haya sido el más grande.
    Y el tango, que a mí particularmente me apasiona y encanta, te aseguro que, que yo sepa, no soy amigo de NADIE (de verdad, NADIE) que lo sepa bailar.

    ResponderEliminar
  4. Estimado Sr. feliciano, me consuela saber que Maradona no es infalible y que los argentinos no son masa. Bueno, en realidad buscaba una confirmación de mis sospechas

    Aún hay esperanza mientras quedemos unos pocos diciendo a todo que «ni sí, ni no, sino todo lo contrario». Hay que desconfiar de lo que dicen que es exclusivamente blanco o exclusivamente negro. Yo descofío de la leche, por eso siempre la mezclo con café.

    Por cierto, Sr. Faustino, excelente recomendación para los ignorantes de la Argentina (como humilde servidor de ustedes) el blog de crónicas.

    ... que la cordura nos acompañe ...

    ResponderEliminar
  5. de todos es sabido , que en España el tema de los toros no se toca.
    los toros forman parte de la (in)"cultura" del país.
    NIÑO !
    eso no se toca....
    eso no se dice....

    ResponderEliminar